Fundado en 1998 en Calasparra (Murcia, España), La Danserye nace con el objetivo de investigar, recrear y difundir la música y los instrumentos de viento desde el final de la Edad Media hasta los albores del Barroco, con un enfoque especializado en el Renacimiento. Desde sus inicios, sus integrantes han combinado la interpretación musical con la reconstrucción histórica de instrumentos, estableciendo su propio taller de lutería. Su formación se ha enriquecido bajo la guía de prestigiosos maestros como Jean Tubéry, Josep Borràs, Douglas Kirk, Renate Hildebrandt, Jordi Savall y Jeremy West.
A lo largo de su trayectoria, La Danserye ha reunido la colección de instrumentos renacentistas más importante de España y una de las mayores de Europa, con más de medio centenar de ejemplares representando todas las familias instrumentales de la época. Su profundo interés por el mundo de los ministriles y su papel en la cultura de los siglos XVI y XVII los ha llevado a colaborar con destacados musicólogos como Juan Ruiz Jiménez, Javier Marín López, Douglas Kirk y Michael Noone, consolidándose como un referente en la investigación histórica y la interpretación históricamente informada.
Con una firme vocación por la recuperación del patrimonio musical hispánico, La Danserye ha participado en prestigiosos festivales y ciclos especializados en España, Portugal, Francia, Bélgica, Países Bajos, México y Colombia. Su labor ha dado lugar a la grabación de cuatro discos desde 2012, todos ellos primeras grabaciones mundiales de obras inéditas conservadas en archivos españoles e hispanoamericanos, con especial atención al repertorio de las catedrales de Puebla y México. Estas producciones han sido aclamadas por la crítica y han recibido excelentes reseñas en revistas especializadas en musicología y arte, hasta el punto de que el conjunto ha sido calificado como «el exponente moderno más relevante del mundo en la música instrumental del Renacimiento» (Douglas Kirk, Revista Española de Musicología, 2014).
El exponente moderno más relevante del mundo en la música instrumental del RenacimientoDouglas Kirk, Revista Española de Musicología, 2014
En 2013, La Danserye amplió su horizonte con la creación de Capella Prolationum, un laboratorio vocal dedicado a la reconstrucción de las prácticas musicales en las capillas hispanoamericanas entre los siglos XV y XVIII. Junto a este conjunto vocal, han desarrollado proyectos de recuperación musicológica presentados en escenarios de renombre como el Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza, la Fundación Juan March, la Semana de Música Religiosa de Cuenca, el Festival Internacional de Música de Granada. Festival de Música Sacra de Bogotá o el Auditorio Nacional de Música de Madrid, entre otros. Desde 2013, La Danserye y Capella Prolationum son grupos residentes del Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza, reafirmando su compromiso con la difusión y preservación del legado musical histórico.
Durante el Renacimiento y el Barroco temprano, los ministriles fueron los grandes protagonistas de la música instrumental en Europa. Se trataba de conjuntos de músicos especializados en instrumentos de viento, como chirimías, sacabuches, cornetas y bajones, que desempeñaban un papel fundamental tanto en el ámbito eclesiástico como en el civil. El número de componentes en una agrupación de ministriles variaba según la institución para la que sirvieran, pero para su funcionamiento se exige un mínimo de cuatro componentes, pudiendo incrementarse su número hasta ocho en los momentos de máximo esplendor de ciertas capillas catedralicias y, sobre todo, reales y nobiliarias.
Estos instrumentistas eran los encargados de tañer en ceremonias religiosas, como parte fundamental de la capilla de música, pero también en celebraciones cortesanas y festividades populares, adaptando su repertorio a cada ocasión con una maestría única, como lo demuestra el repertorio contenido en los escasos libros de ministriles conservados en la actualidad. Su capacidad para interpretar desde elaboradas polifonías hasta danzas animadas los convirtió en figuras esenciales en catedrales, ayuntamientos y palacios, donde su música enriquecía la vida cultural de la época.
De este modo, sus interpretaciones instrumentales del corpus vocal del Renacimiento diluyen las fronteras entre lo sacro y lo profano y hacen de estos conjuntos de instrumentistas los principales agentes en la difusión del repertorio internacional en las coronas hispanas.
Durante el siglo XVI, los ministriles formarán parte consustancial del paisaje musical de las ciudades y su presencia se hará visible en numerosos escenarios de variada naturaleza tanto en la esfera sacra como en las calles y plazas, tañendo instrumentos de caña y lengüeta, de madera y metal, que irán diversificándose conforme avance la centuria, con la incorporación más tardía de la familia del bajón.
Cornetas, flautas dulces, chirimías, sacabuches, trompetas y orlos, en agrupaciones puras de instrumentos de distinta tesitura, pertenecientes a una misma familia, o en variadas combinaciones mixtas, fueron tañidos por compañías que podían tener un funcionamiento autónomo o contratadas con cláusulas de exclusividad en catedrales y colegiatas.
Gracias a su versatilidad y excelencia, los ministriles fueron una pieza clave en la evolución de la música instrumental, sentando las bases para el desarrollo de las bandas de música actuales y las secciones de viento de las orquestas modernas, y dejando un legado sonoro que aún hoy sigue inspirando a músicos e investigadores.